
Son las mañanas de sueño (sí, como esta) en las que no me puedo concentrar en el trabajo y empiezo a meditar las cosas. Sí, lo sé, que pesada Iani…siempre dándole vueltas y más vueltas a todo. Pero ya os dije que me gusta pensar en las cosas. Es cómo volver a saborearlas. Seguro que vosotros habéis vuelto a recordar algo que os ha pasado más de una vez, es… ¡cómo vivirlo dos veces!
El caso es que esta semana han pasado muchas cosas.
Buenas y malas.
Siempre se dice que de las malas se aprende y que las buenas hay que seguir disfrutándolas (seguro que hay un refrán para esto, pero ya conocéis mis antecedentes refraneros). Una amiga me contaba el otro día que cuando tú estás feliz, quieres que los que te rodean también lo estén. Y es verdad, yo estoy contenta y quiero que mis amigos, los que me quieren, también lo estén. Pero últimamente parece que el Karma no está muy de acuerdo conmigo, he debido de hacer algo que no le ha gustado nada. En fin, iré al infierno de todas maneras…
Ahora estoy recordando esas cosas malas…no puedo y no quiero olvidarme de eso, si hacen daño a las personas que quiero, me hacen daño a mi también de alguna manera. El dolor no va a ser el mismo, pero ahí está…Aún así estoy segura que ha servido para algo. Quizás para abrir los ojos, quizás para darnos cuenta que algunas veces se pierden las batallas…No lo sé, el tiempo será quién nos lo diga…Sé que ahora duele, sé que ahora nadie puede aliviarte…Pero quiero que sepas que voy a intentar hacer todo lo posible para que vuelvas a sonreír. Mi mami siempre dice que es en esto momentos es cuando conoces a tus amigos de verdad, y yo, quiero demostrarte que soy uno de esas amigas. A vosotras dos, sí a vosotras, ya sabéis quienes sois, me habéis dado tanto cariño estos últimos meses en Granada, que ahora me toca a mí devolvéroslo, aunque me tenga que ir con una bolsa de golosinas a tu casa, iré. Cuenta conmigo.
Sin embargo, cuando me pongo a pensar en las cosas buenas que han pasado, me quedo sin palabras... “Iani está apagada o fuera de cobertura” Fue un orgullo poder verte ahí arriba, defendiendo tu trabajo tal y cómo lo hiciste. Estuviste genial, como siempre en los momentos importantes y además ibas guapísima. Era tan grande la alegría de poder decir “Sí, la que está ahí arriba es mi amiga” que yo creo que todavía no me lo creo…Qué orgullosos estamos de ti…Te lo he dicho muchas veces, pero nunca me cansaré de decirte que ha sido un placer haber podido formar parte de esta “aventura”.
Cuando pienso en ti, sí que me quedo sin palabras, en blanco… ¡¡ha sido tan increíble!! Afortunadamente eres capaz de leerme la mente, así que sabrás perfectamente lo que estoy pensando y lo que quiero decirte...
“En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente” (Khalil Gibran)
:: Just Hold me · María Mena ::
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada